Vampire Lord de Warhammer. Nivel 3

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Todo sobre los Vampire Lord de Warhammer

Los vampiros son criaturas no muertas increíblemente poderosas, auténticos maestros de la No Muerte. A diferencia de la mayoría de los No Muertos, los vampiros conservan toda su inteligencia y voluntad previa, de ahí que les mueva la ambición y el deseo. Esto les convierte en criaturas muy peligrosas, y continúan creciendo y aprendiendo, porque disponen de toda la eternidad, mejorando sus habilidades y perfeccionando sus diabólicos planes y maquinaciones. Un vampiro es, en última instancia una criatura orgullosa que conserva gran parte de los rasgos e instintos que poseía cuando era mortal. Mientras los más primitivos de su clase solo viven para alimentarse, otros codician el poder temporal y la conquista de los vivos. Por ejemplo, la hermandad de los Necrarcas se afana en conseguir un poder nigromántico sin rival, mientras que las Lahmias poseen riquezas más allá de toda imaginación.

Los vampiros no tienen una apariencia fija, aunque la apariencia común es básicamente humanoide. La mayoría puede pasar por humano a cierta distancia. Los hay que intentan parecer imitadores de la humanidad y ocultan su naturaleza diabólica tras una fachada de nobleza aristocrática. A veces tienen un atractivo oscuro o una belleza inquietante, pero solo los que se alimentan bien y regularmente mantienen la mascarada ante los vivos durante más tiempo. Y es que, a pesar de toda su astucia y glamour, un vampiro es una criatura muerta, con un corazón que no palpita y que no respira. En realidad, es un cadáver putrefacto que se mantiene animado gracias a su voluntad inmortal y a la Magia Oscura. Un vampiro debe mantener su sangre maldita y la furia de la energía oscura controlada, lo cual consume las energías del vampiro. Muchas veces la tensión y el esfuerzo para mantener su apariencia son demasiado grandes, y un vampiro furioso puede matar fácilmente a un humano en un estallido de rabia. Cuando está estresado o enfurecido, particularmente en medio de una batalla, es cuando sale a la luz su verdadero rostro.

Un vampiro furioso es una visión terrible: se transforma de su aspecto mortal en un demonio con colmillos extremadamente afilados, largas garras y rasgos bestiales. Sus ojos brillan con una luz antinatural. La simple mirada de un vampiro puede provocar la huida del guerrero mortal más valiente. Algunos vampiros ni siquiera se esfuerzan por esconder su naturaleza diabólica. Estas criaturas se deleitan en la decadencia y descomposición que conlleva su existencia. Han mudado su piel, sus colmillos se vuelven prominentes y sus uñas se han convertido en garras de hierro. Los rodea el aroma a polvo de las tumbas, mezclado con un hedor a carne podrida y sangre rancia.